Comienza un nuevo año y por todas partes surgen buenos propósitos. Algunos nos soportarán la llegada de la primavera si es que llegan a febrero (como diría el refrán). ¿Será el anunciado “Pacto por la educación” un buen propósito más?
Por si acaso, (los docentes estamos escarmentados de muchos buenos propósitos), no será inútil rearmarse el espíritu, recordando algunos principios que, aunque se publicaron hace veinte años, siguen vigentes con la frescura de una cierta utopía. Me refiero a la reforma de 1.990, tan denostada sobre todo por los que ni siquiera han leído sus planteamientos.
Se sigue criticando a la Logse como la principal sospechosa de todos los males de la educación. La pereza intelectual, cuando no una sociología de andar por casa o de encefalograma plano, casi siempre aliadas al conservadurismo pedagógico mas trasnochado, siguen utilizando lugares comunes y conocimiento “de oídas” para analizar, y sobre todo juzgar, a la escuela actual. Hay suficientes ejemplos que se pueden escuchar o leer de personajes del ámbito literario, periodístico, universitario…etc .
La reforma educativa del 90 requiere de una actualización, por supuesto, y es criticable, en mi opinión, por la falta de continuidad y coherencia en su desarrollo. Son responsables, como sabemos, tanto la excesiva prudencia (casi pusilánime) de los gobiernos socialistas, como el antagonismo ideológico, de una parte significativa, en los gobiernos del P.P..
Creo que puede darnos argumentos para este “rearme pedagógico” el Manifiesto “No es verdad”, promovido por la Asociación para la Investigación y Renovación Escolar (www.redires.net). De este manifiesto (que adjunto) he rescatado algunas frases para animar a su lectura:
No es verdad que en la escuela española actual predomine un modelo de enseñanza diferente del tradicional: “… la cultura escolar dominante es España sigue basándose e la transmisión directa de contenidos, no pocas veces, desfasados e irrelevantes…”
No es verdad que en la escuela española se hayan bajado los niveles de exigencia: “Basta comparar los libros de texto de ahora con los de antes para comprobar que cada vez se pretende enseñar mas contenidos…la escuela sigue anclada en contenidos y métodos del pasado…”
No es verdad que el alumnado sea peor que el de antes: … Los niños y niñas de hoy, como los de antes son el producto de la sociedad en que viven…el desapego de muchos estudiantes hacia la cultura transmisiva y tradicional de la escuela…es la evidencia clara del abismo que separa a la sociedad de la escuela…
No es verdad que los docentes españoles tengan un exceso de formación pedagógica y un déficit de formación en contenidos: “… los profesores de secundaria, después de cinco años de formación centrada en contenidos, solo han recibido, en el mejor de los casos, un curso de dos meses…
La escuela y la universidad necesitan un cambio…Otra escuela es necesaria, ya existe y es posible: …Hay docentes, estudiantes, madres y padres que están haciendo realidad esta escuela en muchos sitios…
Un saludo cariñoso.
Jesús E. Rueda Prieto
Docente jubilado (recién) pero en activo.
Por si acaso, (los docentes estamos escarmentados de muchos buenos propósitos), no será inútil rearmarse el espíritu, recordando algunos principios que, aunque se publicaron hace veinte años, siguen vigentes con la frescura de una cierta utopía. Me refiero a la reforma de 1.990, tan denostada sobre todo por los que ni siquiera han leído sus planteamientos.
Se sigue criticando a la Logse como la principal sospechosa de todos los males de la educación. La pereza intelectual, cuando no una sociología de andar por casa o de encefalograma plano, casi siempre aliadas al conservadurismo pedagógico mas trasnochado, siguen utilizando lugares comunes y conocimiento “de oídas” para analizar, y sobre todo juzgar, a la escuela actual. Hay suficientes ejemplos que se pueden escuchar o leer de personajes del ámbito literario, periodístico, universitario…etc .
La reforma educativa del 90 requiere de una actualización, por supuesto, y es criticable, en mi opinión, por la falta de continuidad y coherencia en su desarrollo. Son responsables, como sabemos, tanto la excesiva prudencia (casi pusilánime) de los gobiernos socialistas, como el antagonismo ideológico, de una parte significativa, en los gobiernos del P.P..
Creo que puede darnos argumentos para este “rearme pedagógico” el Manifiesto “No es verdad”, promovido por la Asociación para la Investigación y Renovación Escolar (www.redires.net). De este manifiesto (que adjunto) he rescatado algunas frases para animar a su lectura:
No es verdad que en la escuela española actual predomine un modelo de enseñanza diferente del tradicional: “… la cultura escolar dominante es España sigue basándose e la transmisión directa de contenidos, no pocas veces, desfasados e irrelevantes…”
No es verdad que en la escuela española se hayan bajado los niveles de exigencia: “Basta comparar los libros de texto de ahora con los de antes para comprobar que cada vez se pretende enseñar mas contenidos…la escuela sigue anclada en contenidos y métodos del pasado…”
No es verdad que el alumnado sea peor que el de antes: … Los niños y niñas de hoy, como los de antes son el producto de la sociedad en que viven…el desapego de muchos estudiantes hacia la cultura transmisiva y tradicional de la escuela…es la evidencia clara del abismo que separa a la sociedad de la escuela…
No es verdad que los docentes españoles tengan un exceso de formación pedagógica y un déficit de formación en contenidos: “… los profesores de secundaria, después de cinco años de formación centrada en contenidos, solo han recibido, en el mejor de los casos, un curso de dos meses…
La escuela y la universidad necesitan un cambio…Otra escuela es necesaria, ya existe y es posible: …Hay docentes, estudiantes, madres y padres que están haciendo realidad esta escuela en muchos sitios…
Un saludo cariñoso.
Jesús E. Rueda Prieto
Docente jubilado (recién) pero en activo.